De los halcones perdidos en Mallorca – By Guillermo Monserrat

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De los halcones perdidos en Mallorca – By Guillermo Monserrat

De los halcones perdidos en Mallorca.

Mallorca la isla mayor de las Baleares, siempre ha sido núcleo de la cetrería y cetreros en el mediterráneo.

Las aves más preciadas para la práctica de este deporte pasaban por la isla provenientes de puertos tan exóticos como Alejandría, Trieste, Túnez y Civitavecchia, con dirección a las costas españolas, llenas de ansiosos cetreros con inmensas fortunas que deseaban probar nuevas especies en sus usos halconeros.

De todo esto queda registro ya que se cobraban los correspondientes impuestos de dichas transacciones que muchas veces superaban en su precio unitario al sueldo de dos años de un labriego.

Pero como no, muchos quedaban aquí (Mallorca) para su uso cetrero. Esta tierra huésped de cultura milenarias, cuna de sueños de artistas mundiales era, es y será cetrera.

Volar halcones en la isla ha sido a lo largo de la historia muy complicado por la orografía y densos bosques de encinas (hoy por desgracia escasos) de la zona ya que en una bajada y subida de la mirada has perdido al ave como espíritu en la noche. Los sonoros bordón y prima eran de uso común pero no suficientes para evitar estos trastornos y dramas de pérdida del ave.

Había piezas por todos lados perdices, garzas, alcaravanes, patos, conejos, liebres, mirlos, y el ave templada como debía llevarse y el impetú del pasajero seguro que ponían en más de un aprieto al cetrero.

Los casos de pérdida eran tantos que estableció en la calle de más afluencia de la capital Balear , paseo del Borne, en su inicio, en el llamado Hort d´es Rei. Allí junto al palacio real de la Almudaina (donde en 2007 todas las naciones cetreras del mundo se reunieron para conseguir declarar la cetrería patrimonio inmaterial de la humanidad) se situaban las halconeras de las aves cetreras perdidas.

Sus dueños daban parte de su pérdida a los municipios y daban descripciones de sus aves, pero lo que de verdad las diferenciaba unas de otras eran sus ornamentos que eran sello del amo que los perdía.

Se reclamaba al legitimo propietario el cual abonaba una suma que sufragaba los gastos de manutención y ayudaba al sustento de dichas instalaciones. Nadie manejaba las aves extraviadas como propias so pena de recibir castigos ejemplares. Sino se reclamaban pasaban a formar parte del equipo real, si eran de valía suficiente.

Así se recuperaban los halcones cetreros en aquellos tiempos, en la era dorada de la cetrería en Baleares. Volverán a buen seguro.

By |2018-02-01T17:01:56+00:00mayo 23rd, 2016|Cetreria|0 Comments

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