Según el último censo elaborado por los técnicos del Ayuntamiento de València en diciembre de 2020, en la ciudad hay 24.816 palomas

Según el último censo elaborado por los técnicos del Ayuntamiento de València en diciembre de 2020, en la ciudad hay 24.816 palomas. La cifra es un 34 por ciento más baja que hace dos años y medio, cuando la concejalía de Bienestar Animal puso en marcha un nuevo procedimiento de control ético de la población de palomas, un ave que provoca problemas de higiene y suciedad. Eso y el coronavirus, que afecta a todo, están detrás de esta drástica reducción del número de palomas.

Hasta 2018 en València para controlar la población de palomas se realizaban capturas masivas, y los ejemplares eran gaseados o se destinaban al tiro al pichón. Entonces el Ayuntamiento inició un método menos cruel. Instaló 16 dispensadores con pienso esterilizante en las azoteas de los edificios municipales donde existía una mayor concentración de palomas. Hay en el Mercado Central, el de Russafa y el del Cabanyal, también en las azoteas de alguna comisaría de la Policía Local, como en el Marítimo, o en varias bibliotecas y en la Catedral. Allí se les proporciona alimento de calidad en dispensadores monitorizados y vigilados por cámaras.

El coronavirus y las gaviotas también influyen

El coronavirus también ha cambiado el comportamiento de las palomas y de otros tipos de aves: durante el confinamiento, en las zonas donde no había dispensadores se redujo drásticamente la población de palomas. Al no encontrar comida en patios de colegios e institutos o en terrazas de bares optaron por emigrar a la huerta y muchas no han vuelto.

Además, la tranquilidad en la ciudad provocó que, por ejemplo, las gaviotas, se acercaran hasta el centro de la ciudad. Las gaviotas, recordamos, son depredadores naturales de las palomas, con lo que también están detrás de la reducción de la población de estas últimas.

Fuente: https://bit.ly/2MwKApj