• Generan suciedad que erosiona la piedra y el metal y obstruye los canalones

  • Las Ciudades Patrimonio de la Humanidad impulsan servicio de control

  • Sistemas antipalomas: cables tensados, púas, tendidos electrostáticos,…

Prolemas con palomas en alturas - cetreriaonline.com

Los edificios -principalmente históricos, pero también residenciales- tienen un nocivo enemigo en las alturas: las palomas. Estas aves generan suciedad, bacterias, corrosión y erosión de la piedra, obstrucción de canalones, propagación de enfermedades y la aparición de otras plagas de insectos. En definitiva, una gran amenaza para los inmuebles que varias ciudades e incluso comunidades de vecinos ya intentan erradicar.

«Los edificios sufren un progresivo deterioro a causa de los asentamientos de palomas hasta tal punto que, incluso, podrían acabar con ellos», avisa en un comunicado Rentokil, compañía especializada en servicios de control de plagas para empresas y particulares.

Una advertencia que parece haber tenido muy en cuenta el colectivo de las 13 Ciudades Patrimonio de la Humanidad (Alcalá de Henares, Ávila, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de La Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona y Toledo). La Comisión de Medio Ambiente del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad ha puesto en marcha el servicio específico de control de palomas a través del que ha capturado ya 35.000 ejemplares.

Sus excrementos están compuestos por sustancias químicas altamente corrosivas

«Puesto que las palomas eligen los edificios históricos por sus características de construcción y grandes oquedades para anidar, son estos inmuebles los que más las padecen, aunque no los únicos», señalan desde Rentokil. «Y es que», continúan, «sus excrementos ensucian las fachadas y corroen la piedra caliza y el metal al estar compuestos por sustancias químicas altamente corrosivas -con sulfatos, sulfitos, nitratos, ácido úrico y fosfórico- que desgastan gravemente las superficies donde se posan».

«Además de la suciedad que producen, las palomas también pueden propagar y transmitir alrededor de 40 enfermedades como la ornitosis o la salmonela además de facilitan la aparición de plagas secundarias de insectos en sus nidos», indican desde esta compañía de control de plagas.

Jacinto Díez, director de Márketing de Rentokil asegura que actualmente «se trabaja con una amplia y eficaz variedad de sistemas antipalomas no cruentos que se instalan en función de las características de la zona a proteger y de la gravedad de la plaga».

«Son sistemas en los que se combina la utilización de redes, cables tensados, púas y tendidos electrostáticos. Pero es muy importante realizar la actuación ante los primeros signos de colonización del edificio para poder romper más rápidamente la querencia de las aves a posarse por esas zonas», manifiesta Díez.

Fuente: https: www.elmundo.es