• Las aves han aumentado de forma «exponencial» por la imposibilidad de hacer capturas de control durante el estado de alarma

  • El Ayuntamiento de Herrera insta a los vecinos a sellar ventanas de casas vacías y colocar mallas en las placas solares domésticas

Las imágenes de animales campando a sus anchas por zonas urbanas durante el confinamiento, debido a la escasa o nula presencia humana que les alejaba en otras ocasiones, han sido habituales durante el estado de alarma. Pero, en algunos casos, este hecho tiene ahora otras consecuencias negativas y un ejemplo es Herrera, el municipio de la Sierra Sur de Sevilla que ha tenido que poner en marcha un plan específico para hacer frente a la plaga de palomas que padece desde hace unos meses, debido al aumento «exponencial» de ejemplares del animal.

Alejandro Suárez, teniente de alcalde y concejal de Salud, confirma que la situación tiene que ver con el confinamiento. Siempre ha habido palomas en el casco urbano de Herrera. El Ayuntamiento tiene contratada a una empresa especializada que hace capturas periódicas para mantener a la población estable. Pero no se consideró una actividad esencial durante el estado de alarma y paró. Ello ha hecho que, aunque sea difícil cuantificarlo, los ejemplares se cuenten ahora por «miles» en Herrera, con un aumento de forma exponencial de los nidos.

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Con ellos, se han multiplicado también las quejas de los vecinos, los problemas de suciedad en calles y mobiliario urbano y en porches y patios particulares, con heces además que son corrosivas y pueden provocar atascos en los canalones. Todo ello, al margen del problema de salud pública que puede conllevar la excesiva presencia de palomas.

Las aves han aumentado en la zona de la iglesia, en el campanario y la cornisa, donde ya anidaban y donde se solían colocar esos cajones o jaulas para capturarlas con vida y retirarlas. Pero también se han multiplicado en la zona de la carretera de Puente Genil, a la entrada del pueblo, donde se suceden unas 40 viviendas tipo adosado, con placas solares que son el refugio perfecto para los nidos, porque proporcionan calor en invierno y sombra en verano.

Recogida manual

Las trampas para capturar sin dañosa las palomas son desmontables, de acero de 5 mm y tienen un metro de ancho, 1,45 de largo y 45 centímetros de alto. Cuentan con bebederos y comederos. La recogida de las aves se hace de forma manual. Con este método, según traslada el Consistorio, se garantiza la protección y el bienestar animal y se controla a la población de palomas de «manera sostenible».